domingo, 15 de noviembre de 2009

RITUAL DE EXCOMUNIÓN PARA POLÍTICOS PRO-ABORTISTAS



LOS CATÓLICOS NO NOS CONFORMAMOS CON QUE SE NIEGUE LA COMUNIÓN A LOS
INFANTICIDAS, QUEREMOS SU EXCOMUNIÓN RITUAL


RITUAL DE EXCOMUNIÓN DE 1446

Es noticia hoy en día, las palabras que la Iglesia ha pronunciado en contra de los políticos, que se mantuviesen pertinaces y activistas en lo relativo al aborto, para los cuales, se les negaría la Comunión en las iglesias. www.larazon.es/.../la-iglesia-niega-la-comunion-a-los-politicos-que-votan-si-al-aborto -



Habrá que verlo, pues yo, descreído, no me fío mucho de la sana voluntad de esas palabras, si no van acompañadas de actos enérgicos y de edificantes ejemplos en todas las parroquias de nuestra maltrecha España.

Para sacerdotes desmemoriados, de esos que prefieren en las Misas el sonido del “cumbayá” y la “pandereta”, esos a los que “todo vale” y son capaces de suministrar la Comunión con bizcochos y galletas (recuérdese el asunto de José Bono y su patulea de zerolianos activistas) les recomiendo la lectura de este expediente de excomunión del siglo XV.

Obsérvese el ritual, el crucifijo con el velo negro, los sacerdotes revestidos de sobrepelliz, y los cirios encendidos, alrededor de un odre con agua, y mientras se da pública lectura de los excomulgados y de las maldiciones, los sacerdotes responden con la consabida fórmula. Después, arrojan los cirios al agua, par indicar que los excomulgados se han apartado de la luz de la Iglesia y ahora son servidores del Demonio.

Aunque un poco extenso, recopilo casi todo el expediente, aunque transcribo con la grafía actual, para facilitar la comprensión del mismo.

“Señor. El cabildo de la Sacra Iglesia de Toledo, generales administradores que somos en lo espiritual e temporal en todo el arzobispado, diócesis e provincia de Toledo, sede vacante. A los reverendos in Cristo padres e señores obispos de Córdova e Jaén, sufragáneos de esta dicha Sancta Iglesia de Toledo, e a los honorables señores, alcaldes, alguaciles, corregidores, justicias, regidores, jurados, caballeros, escuderos, oficiales e hombres buenos de las nobles ciudades de Córdova, Jaén, Úbeda, Baeza, e a todos los otros oficiales, hombres buenos de todas las otras ciudades, villas e lugares de todo el dicho nuestro arzobispado de Toledo, e a los provisores, jueces, e a todos los otros fieles cristianos, así varones como mujeres, eclesiásticas, seglares, regulares, de cualquier estado, orden, ley, condición, jurisdicción, dignidad e preeminencia que sean, vecinos e moradores e habitantes en el dicho arzobispado de Toledo, e a cada uno de vos los dichos señores obispos nuestra recomendación e a todos los otros, salud en Nuestro Salvador Jesús Cristo.
Sabed que nos hubimos dado e dimos nuestra carta contra todas e cualesquier personas de cualquier estado, orden, ley, condición, jurisdicción, dignidad, preeminencia que sede vacante tomar tienen, ocupan, detentan, roban, molestan, danifican, e usurpan, o mandan tomar, tener, ocupar, detentar, robar, molestar, danificar, usurpar de tener cualesquier bienes e cosa de esta Sancta Iglesia, sede vacante, e de su tierras, vasallos e bienes, e quebrante libertad, jurisdicción e inmunidad eclesiástica e (roto) personas que publique vel oculte (roto) dan a ello su consejo, persuasión, favor, auxilio, cooperación, consentimiento o lo procuran en cualquier manera; especialmente contra don Fernando de Acuña, corregidor de las dichas ciudades de Jaén, Úbeda e Baeza, e Diego Salido, regidor, e Diego de la Cueva, caballeros de Dios en gran peligro de sus ánimas, en gran escándalo e mal ejemplo de todo el pueblo cristianos y en deservicio del rey, nuestro señor, e contra su voluntad, en perjuicio de esta Sancta Iglesia e nuestro, con mal celo e codicias desordenadas e exquisitos e malos colores, oprimiendo e molestando a esta Sancta metropolitana Iglesia e a sus ministros, tierras, villas e lugares, vasallos, cosas, bienes de ella e de su mesa arzobispal intentaron notoriamente e pusieron en obra con mucha gente armada para tomar ciertos lugares e tierras de las villas del Adelantamiento de Cazorla, e tomaron e llevaron robados ganados e otras cosas que hallaron en el campo de los vecinos e moradores en las dichas villa e lugares del dicho Adelantamiento de Cazorla, Adelantamiento, villas, lugares, tierras e vasallos que son de esta dicha Sancta Iglesia e mesa arzobispal.
Por la cual dicha nuestra carta declaramos todos los susodichos e cada uno de ellos haber incurrido en sentencia descomunión mayor puesta en ellos por derecho, por ese mismo fecho denunciamos públicamente por públicos descomulgados, mandando cesar a divinis e guardar eclesiástico interdicto en los lugares donde los tales delincuentes e cosas robadas estuviesen, según que esto e otras cosas mas largamente en la dicha nuestra carta se contiene; la qual aunque dis que fue publicada en lugares donde vere similiter se puede caer venir a noticia de los que lo susodicho hicieron, cometieron, perpetraron, e delinquieron; ellos ni algunos de ellos no quieren obedecer ni cumplir los mandamientos de la Sancta Madre Iglesia, antes están obstinados e endurecidos en la dicha sentencia de excomunión, e por su culpa e rebelión son miembros del diablo, e porque la Iglesia, así como miembros podridos, los debe lanzar e arredrar de si, procediendo contra ellos in profundo de todos los males cuanto puede. Por ende acrecentado nuestros procesos en esta parte mandamos dar e dimos esta nuestra carta so la pena en ella contenidos (roto), cual exhortamos en Dios e requerimos de parte del oficio e de la justicia a vos los dichos señores obispos e a cada uno de vos, a los vuestros provisores, jueces vicarios, arciprestes e súbditos que en guardando en esta parte las canónicas sanciones a que sois obligados, e lo que a esta Metropolitana Iglesia e a nos, sede vacante, debéis e como nos por vos haríamos en el semejante caso mandamos publicar e cumplir esta dicha carta en vuestras Iglesias diócesis e cesar a divinis e guardar el dicho eclesiástico interdicto en los lugares donde los tales delincuentes e cosas robadas e llevadas estuviere, anatematizándolos e maldiciéndolos en la forma que en esta dicha nuestra carta se contiene.
E mandamos firmemente en virtud de obediencia e bajo pena descomunión a vos los dichos arciprestes e vicario, curas, clérigos e capellanes de las iglesias de todas la ciudades, villas e lugares del dicho arzobispado de Toledo e a cada uno de vos que públicamente en cada una de vuestras iglesias, vestidos de sobrepellices e teniendo candelas encendidas en las manos e agua delante de vos, repicando las campanas y estando en orden en circuito y el agua en medio, teniendo la cruz cubierta de luto con dolor, e anatematizándoles e maldiciéndoles a los dichos delincuentes en los susodicho o en cualquier cosa o parte de ello e a cada uno de ellos, leyendo e diciendo uno de vosotros a alta y inteligible voz estas palabras e maldiciones que se siguen, e todos los otros respondan a cada una de ellas fiat, fiat, amen, amen, conviene (roto) malditos sean de Dios los dichos Fernando de Acuña e Diego Salido e Diego de la [Cueva] e todas las otras personas que cometieron, hicieron, perpetraron lo susodicho o cualquier cosa de ello, e delinquieron en ello, e dieron consejo, ayuda e favor como dicho es publica u ocultamente e cada uno de ellos e la su maldición venga sobre ellos, malditos sean de día e de noche en el campo y en sus casas, malditas sean las viandas que comieron e las cosas que bebieren, maldichas sean las vestiduras e las armas que tomaren e trajeren sean contra ellos, maldichos sean las moradas en que esto vieren e las camas en que durmieren, maldicha sea la tierra que pisaren e labrasen, maldichos sean en hablar y en reír y en cantar y en estar, el sol se les oscurezca de día e la luna de noche, aseñorado de ellos el diablo e siempre este a la su diestra, cuando lo juzgaren siempre condenados e la su oración sea hecha en pecado e los sus días sean pocos e las sus honras tomen sus enemigos fechas, sean los sus hijos huérfanos y sus mujeres sean viudas e echadas sean de sus casas, usureros lleven todas sus heredades e todos sus trabajos, no haya quien los ayude ni quien se haya merced de ellos, siempre sean en muerte sus generaciones, los nombres de ellos sean tirados de sobre la faz de la tierra, las sus maldades sean delante del Señor Dios, siempre anden esparcidos ellos e sus generaciones e sus memorias no finquen sobre la tierra, por cuanto no se acuerdan de bien hacer vengan sobre ellos las maldiciones que envió Dios sobre el Egipto e sobre el su pueblo, sean hechos como Sodoma e Gomorra e Datan e Abiron que tragó la tierra vivos, e ellos e los que con ellos participantes e así sean ellos malditos e los sus comunicantes e participantes, como Judas el traidor apostata, e sean malditas las su animas e se (roto) en el profundo del infierno con el anima de dicho Judas traidor. E digan estas palabras lancen en alto las candelas encendidas e dejándolas caer en el agua, así las animas de los dichos don Fernando de Acuña e Diego Salido e Diego de la Cueva e de todos los otros que culpables fueron e son en todo lo sobredicho o en cualquier cosa o parte de ellos y dieron a ellos su consejo, favor, ayuda o cooperación publica o ocultamente, direte vel indirete, e consintieron en ellos e los con ellos comunicantes e participantes sean amatadas e muertas e sumergidas a cada una de las dichas maldiciones fiat, fiat, amen, amen. E no se cese ni dejares de lo así hacer e cumplir todos los días de los domingos e fiestas de guardar, hasta que los susodichos delincuentes e cada uno de ellos venga a mandamientos de la Sancta Madre Iglesia e merezcan recibir beneficio de absolución e hagan con digna satisfacción y vieseis otra carta en contrario de esta.
En testimonio de lo cual mandaremos dar y dimos nuestra carta patente, carta firmada de los nombres de dos de nos, según nuestra costumbre e roborada del nuestro notario e sellada con nuestro sello capitular en las espaldas.
Dada en la muy noble ciudad de Toledo, dentro en nuestro cabildo, estando ende capitularmente juntados, a dieciocho días del mes de abril, año del nacimiento del Nuestro Salvador Jesús Cristo de mil e cuatrocientos e cuarenta e seis años”.



Fernando, archipresbiter Toletanus; Antonio de Torre, doctor, Ludovicus Luppi, notario apostolicus.
Los lectores pueden hacer copias de este documento, sustituyendo los nombres de aquel suceso por los de los políticos pro-abortistas. No tiene efecto canónico, pero ayuda a desahogarse.

viernes, 13 de noviembre de 2009

EL SANTO REINO Y EL SANTO ROSTRO

Imagen del Santo Rostro que se conserva en la Catedral de Jaén

EL SANTO REINO Y EL SANTO ROSTRO

Se conserva en la Catedral de Jaén el Santo Rostro, o “Santa Faz”, que según la tradición es el rostro de nuestro Señor Jesucristo, impresionado en un lienzo o pañuelo de lino, que una piadosa mujer, llamada Verónica, dio a nuestro Redentor para que ejugase el sudor y Divina Sangre de su rostro que tenía durante los padecimientos que hubo de sufrir durante el Vía Crucis.


José Chamorro Lozano describió así a esta mujer en su Guía Artística y Monumental de Jaén: “Sabemos por una robusta tradición que había en Jerusalén una piadosa mujer, discípula de Jesús, que experimentó la virtud milagrosa del Divino Maestro, siendo curada de un flujo sanguíneo que padecía. Era un viernes de la luna de marzo cuando en una encrucijada de aquella penosa vía que Él ascendía agobiado por el peso de la Cruz, cansado en sus fuerzas físicas, coronado de punzantes espinas, desfigurado el rostro pro el sudor, la sangre y la asquerosa saliva de las turbas, al caer en tierra cerca de la puerta juidiciaria, aparece una piadosa mujer, que sin temor a nada ni a nadie, se acerca al Maestro y con su blanco velo le limpia amorosa el divino rostro, retirándose luego, desolada y triste a su casa, donde con estupefacción vio que en el blanco cendal había quedado impresa la imagen del Salvador”.


Existen no obstante muchas versiones de cómo llegó esta reliquia a la ciudad de Jaén. Unos aseguran que fue San Eufrasio, uno de los varones apostólicos, quien trajo la reliquia a estas tierras. Otra versión asegura que fue una donación del obispo don Nicolás de Biedma 1368-1378. Otra versión, más conciliadora, hace que fuese San Eufrasio el que trajese dicha reliquia, que esta fuese escondida por los cristianos ante la devastación árabe e invasión de nuestra Patria durante el 711, y que ésta fuese encontrada en tiempos de Fernando III “el Santo” y que éste la llevase en sus campañas hacia Sevilla. Una vez allí, fue el obispo Nicolás de Biedma, el que la retornaría a la ciudad de Jaén. Sea como fuese, en Jaén y en toda la provincia existe una gran devoción por esta representación del rostro de Nuestro Señor.


El Santo Rostro mueve a la piedad a todo aquello que lo contempla, sea católico o no.
En 1810 visitó nuestra ciudad un prisionero inglés de las tropas francesas. Andrew-Thomas, undécimo lord Blayney, hombre curioso, que durante su trayecto desde Málaga, donde fue cautivo, hasta Irún, aprovechó los descansos de su viaje para observar las cosas españolas. Y en Jaén vio el Santo Rostro. Conviene advertir que Thomas era protestante y ello contribuirá aún más a la fuerza de este relato. Su impresión de la venerada reliquia consta en un libro editado por Savine y traducido al español por Antonio Muñoz y dice así:


“En varias casas en donde había entrado durante el camino, me habían llamado la atención las cabezas de Cristos grabadas de una manera singular, y supe que se trataba de las copias de un cuadro que se encuentra en esta capital. Pregunté si podía verlo y el deán quiso satisfacer mi curiosidad. Me dejó un momento solo y volvió muy pronto revestido de su ropa sacerdotal, seguido por doce sacerdotes que llevaban cirios encendidos en grandes candelabros de oro. Después de haber dicho la misa, abrió con gran devoción el tabernáculo, dejando ver a la luz de algunos cirios, una representación borrosa de la cabeza y cuello de Nuestro Señor, pero hecha con tal perfección, que me produjo una sensación de terror, imposible de describir. Los ojos parecían querer penetrar hasta los más profundos repliegues del corazón y, en general, el rostro tenía tal apariencia de vida, que parecía estarse viendo una imagen material de la divinidad.”

En 1810, un protestante inglés, en pleno conflicto bélico, es tocado en su alma por la visión de una reliquia, de una imagen de Nuestro Señor. En pleno siglo XXI, gente que se dice llamar “española”, intenta promulgar leyes que obliguen a los españoles de verdad a retirar los crucifijos de las aulas –primero- de nuestras vidas –después.- habrá que luchar duro y en todos los campos, para evitar que esta casta de felones al servicio de oscuros intereses anti-españoles, vean llevar a buen puerto sus aviesas intenciones.

lunes, 9 de noviembre de 2009

LA LIMOSNA


Los mendigos de la puerta de mi Iglesia


Esta no es una de las entradas habituales que suele tener este blog, pero me ha parecido interesante el insertarla.


Resulta, que después de ver a los inmigrantes y mendigos (nacionales y extranjeros) pedir limosnas en los sitios públicos, como puertas de Ayuntamientos, puertas de Delegaciones Oficiales de Hacienda (por paradójico que parezca), y lugares similares, vemos con demasiada frecuencia que las autoridades competentes que allí trabajan y tienen "mando en plaza" instan a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a retirar de esas jambas y soportales a estos individuos, pues afean el edificio y dan una mala imagen. Suelen ser conducidos a Caritas, o a la Cruz Roja, para que, en el mejor de los casos se les de alimento y colocarlos así fuera de la circulación durante un rato.


Lo que no es infrecuente es el verlos en las puertas de las Iglesias pidiendo limosna. El otro día, al salir de Misa, dos de estos individuos se encontraban situados a ambos lados de la puerta (ya estaban ahí a la hora de entrar) y durante la Misa, tocaba la lectura del óbolo de la viuda. Al salir, muchos, movidos por el sermón dominical, realizaron su donativo a estos menesterosos, yo no quise hacerlo (El Señor me castigará por ello, pero quiero exponer mis motivos)
Un paisano me interpeló y me dijo que porqué no colaboraba con un pequeño aporte a estos mendigos y yo les dije:


-Si hubiesen estado dentro de la Iglesia, se hubiesen edificado con la Palabra y con el Sermón, yo les hubiera dado limosna, o incluso los hubiera llevado a comer a algún sitio. Pero he visto que se quedan en la puerta, piden dinero a los que entran, y piden a los que salen, pero no les interesa ni lo más mínimo la Misa ni los que aquí estamos.


Pedir por necesidad es una desgracia. Abusar de la buena fe de los creyentes, alimentando así una conducta holgazana y pedigüeña, apelando al sentimiento de falsa Caridad de todo buen cristiano, me parece un abuso. Y por cierto, en las Iglesias, no hay policías que los lleven a otros lugares, como ocurre cuando estos mismos se dedican a pedir en las puertas de los Ayuntamientos o Diputaciones Provinciales. Seamos menos hipócritas con nosotros mismo, por favor.

martes, 3 de noviembre de 2009

BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (VI)

El pensador racista y judío Maimónides.
"[Los negros están] entre las cosas existentes por debajo del [nivel de un] ser humano y por encima del de un mono" -éste era el juicio que le merecía a Maimónides la raza negra. Sin embargo, el triculturalismo ha elevado a Maimónides a la condición de intocable exponente de la Córdoba [España] de las Tres Culturas. Como cristianos nos repugna este racismo de Maimónides tanto como las mentiras que propalan los triculturalistas. CONOZCAMOS A MAIMÓNIDES...

LA LEYENDA DE MAIMÓNIDES

Se dice que Maimónides es el mejor exponente del triculturalismo. La verdad es muy otra: es el mejor exponente de la intolerancia y el desprecio a lo diferente. Moshe ben Maimón (en hebreo) o Abú-Amram Musa ben Maimún ibn Abd Alá (según los árabes), pero conocido por Maimónides, fue un escritor judío que vivió en Al Andalus: nacido en la Córdoba musulmana en 1135, murió en El Cairo en 1204. Rabin judío por religión, filósofo andalusí por nacimiento, pertenecía a la comunidad humana y política enemiga de nuestros antepasados hispanocristianos, al Estado islámico que los invasores musulmanes fundaron en España. Cuando la invasión de los almorávides (1090), más fanáticos aún que los andalusíes, fue deportado a Marruecos y residió en Fez. Perseguido allí también por aquellos fanáticos defensores de la pureza de la fe islámica, se vió obligado a marchar al Egipto de los fatimitas (ss. XI y XII); instalado en El Cairo, ejerció como médico del sultán Saladino y como jefe de los judíos del país. Cuando murió en Egipto, no pidió ser enterrado en Córdoba ni en otro lugar de España, sino en Jerusalén, que es donde sus restos reposan desde entonces.

Se le considera el rabino más célebre de la Edad Media, y poseyó grandes conocimientos en las culturas judaica y árabe, y en filosofía griega. También conocía en profundidad la medicina, matemáticas, astronomía, etc., de la época. Entre sus obras más conocidas hay que citar Mishné Torah ("Repetición de la Ley"): escrita en hebreo, es un compendio de las materias religiosas y jurídicas de la ley judía; Siraj ("Dilucidación"): escrito en árabe, es un comentario a la Mishnah judía; Dalalat al Haïrin ("Guía de perplejos"): también en árabe, es una explicación filosófica del judaísmo. Ésta es su obra más importante: con el fin de demostrar la superioridad del judaísmo sobre el cristianismo y el islamismo, hace una conciliación de la Biblia con las verdades racionales. Apologético, más que proselitista, refleja Maimónides en ella sus doctrinas filosóficas. En realidad, su Filosofía no es la de un genio, no es original, pero tiene gran importancia: siguiendo a Aristóteles, enseña a los judíos la filosofía griega, iniciándoles en la ciencia y la filosofía de griegos y árabes (los filósofos árabes tomaron la de los griegos). Ésa fue su influencia, y la de la "universidad" de Córdoba, en la cultura de la Europa crstiana: en las obras de Maimónides y, sobre todo, Averroes volvieron a encontrar los cristianos la filosofía griega aristotélica, que pasaría a la escolástica a través de los escritos y trabajos de San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.

Durante el año 1985 se hicieron en España multitud de actos culturales en su nombre. Su vida y su obra fueron objeto de estudios, coloquios y conferencias, dentro del marco propagandístico de lo que se empezó a llamar en aquel momento la "España de las Tres Culturas". La figura de Maimónides fue elogiada como la de "un pensador ecuménico y de inagotable riqueza"; pero, ¿realmente era ecuménico, y tricultural, o era un rabino muy judío, fiel servidor de su religión, pero que vivía en un mundo cultural musulmán y jamás tuvo contacto alguno con cristianos. Esto levantó entonces una polémica que apareció en los periódicos españoles de la época; adviértase que estamos hablando de 1985, pues hoy no se habrían publicado esas opiniones y sus autores habrían sido objeto de campañas e insultos: en el mejor de los casos, se les hubiese llamado "fascistas".

En este sentido, fueron particularmente significativos dos escritos aparecidos en EL PAÍS. El primero, una crónica del señor Funcia, en la línea laudatoria. El contrapunto lo puso el señor Quintín Banderas, quien escribió desde Florida diciendo que Maimónides era "un perfecto máncer*... abrasado de un odio implacable contra cristianos, moros y otros gentiles"; este señor hacía referencia especialmente a los negros, pues acerca de su nivel cultural y categoría humana decía Maimónides que se hallaban "entre las cosas existentes por debajo del (nivel) del hombre y por encima del de un mono".

En realidad, la importancia de Maimónides es grande para los judíos, pues como defensor del judaísmo fue un autor prestigioso e inteligente, que supo acomodar la Toráh judía a la filosofía griega, sin traicionar la esencia religiosa hebrea. Por el contrario, su influjo en la cultura española u occidental es escaso, pues su papel fue sólo el de transmisor; y ni siquiera en ésto fué único, pues Averroes fue más decisivo en extender y propagar la filosofía aristotélica. Por lo tanto, su figura, su obra y su trascendencia en el mundo cultural español han sido sobrevaloradas por los autores judíos: la importancia de Maimónides para los andalusíes fue escasa, pues tuvo que abandonar la península como enemigo del Islam (y del Estado islámico) ante la intransigencia de los almorávides en Al Andalus; para los españoles de los reinos cristianos, la trascendencia de Maimónides fue nula: en el siglo XII no le conocieron, y en el siglo XIII tradujeron en Toledo sólo la parte de su obra que se refería a la filosofía aristotélica, al igual que se hizo con Averroes y otros.

Por el contrario, el que sí fue decisivo para España (y para todo el occidente) fue el Aquinate, quien trastocó la filosofía escolástica, antes basada en el platonismo, y la configuró definitivamente en la línea aristotélica: como ya es sabido, la filosofía aristotélico-tomista se mantuvo en la escolástica durante casi seiscientos años, a pesar de que el Renacimiento, la revolución copernicana de Galileo y el racionalismo de Descartes acabaron desbancando a la filosofía griega.

Siendo ésta la verdad histórica y la realidad objetiva, ¿por qué en Córdoba, donde se erigió a Maimónides un monumento o estatua en 1964, no hay ninguno de Averroes (tan importante como él, cordobés, andalusí, perseguido y filósofo como él) ni de Santo Tomás de Aquino (más importante que Maimónides para la cultura occidental de España y Europa)?*

Autor: José L. Martínez Sanz

NOTAS:

*Mánzer: del latín "manzer, -eris" y, a su vez, del hebreo "mamzer"... Bastardo.

*Al filósofo Averroes no le falta una estatua en Córdoba, como dice el autor del texto; pues en la calle Cairuán se alza una estatua sedente del filósofo musulmán, obra del escultor madrileño Pablo Yusti, erigida en 1967. De Santo Tomás de Aquino creemos que no existen ninguna estatua, y si nos equivocamos que nos corrijan los lectores cordobeses que tengamos.

sábado, 31 de octubre de 2009

BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (V)


La Escuela de Traductores de Toledo como paradigma de tolerancia y encuentro tricultural es un invento. Existió un centro de traductores dirigido por españoles que supervisaban el trabajo de mozárabes y judíos que traducían los textos orientales.



LA ESCUELA DE TRADUCTORES NUNCA EXISTIÓ


Algunos partidarios del triculturalismo objetan que eso era así en tiempo de guerra, pero que en tiempo de paz se daba una verdadera convivencia, y ponen como mejor expresión de ella la Escuela de Traductores de Toledo. Pero tal cosa no es admisible: primero, porque lo habitual era la guerra, y la paz era una excepción; en segundo lugar, porque nunca existió la Escuela de Traductores de Toledo.

Lo que sí existió fue una iniciativa cultural y científica de los reyes y arzobispos castellanos, que deseaban para su reino unos conocimientos y saberes de la misma categoría que los que poseían los árabes andalusíes a través de la academia o universidad de la Córdoba califal. Por eso, en el s. XII y durante el reinado de Alfonso VII (1126-1157), coronado en León como Emperador de España en 1135, fue Raimundo de Sauvetat, arzobispo de Toledo y Canciller de Castilla, quien organizó y patrocinó una serie de ediciones (los libros se copiaban a mano) y de traducciones de obras clásicas antiguas grecolatinas y otras modernas de los árabes.

El arzobispo confió las primeras traducciones del árabe a los mozárabes de Toledo, que entendían los libros en árabe, y a los clérigos de su catedral, que conocían el latín: así se traducía del árabe al romance, y del romance al latín; los judíos traducían del hebreo al latín, y del árabe al hebreo. Ni hubo una Escuela de Traductores propiamente dicha, ni se trabajaba en un solo sitio, ni se debatían los temas y obras traducidos. Pero, aunque no existió una Escuela de Traductores, lo cierto es que fueron tantas las obras traducidas en Toledo, y fueron tantas las personas que se ocuparon de este trabajo, que debieron contar con una eficaz dirección racionalizada u organizadora del trabajo y una importante ayuda económica que lo hiciera posible. Como ha señalado González Palencia, "en Toledo, durante el siglo XII, se hizo la tranfusión de la ciencia recibida en lengua árabe por los españoles al resto de Europa, por medio de traducciones en las que siempre figuraba un español".

Esas versiones al latín difundieron por toda España y por toda la Cristiandad europea la ciencia oriental y la clásica. Un siglo después, en el reinado de Alfonso X el Sabio (1252-1284), las obras se traducían ya a la lengua romance castellana.

Conocemos las materias que allí se tradujeron, y sabemos cuáles eran las que suscitaban el interés de los españoles y europeos de aquella época. Vernet ha confeccionado una escala de materias con arreglo a las traducciones realizadas sobre cada una: 47% de cálculo y cosmología (matemáticas, astronomía y astrología), 21% de filosofía, 20% de medicina, 8% de religión, física, ciencias naturales, etc., y 4% de ciencias ocultas y alquimia.

José L. Martínez Sanz

martes, 27 de octubre de 2009

BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS (IV)


Henri Pirenne

"El historiador belga Henri Pirenne decía que el hecho capital de la Edad Media es el conflicto cristiano-árabe. La relación entre ambos, árabes y cristianos, no era de convivencia, sino de conflicto"

EL PAPEL DE LOS MUSULMANES

La invasión musulmana del año 711 es una invasión extranjera. Tenía el precedente de la ayuda bizantina a Atanagildo para recuperar su trono; pero al igual que los ocho reyes godos posteriores trataron de expulsar de España a los extranjeros bizantinos, los españoles que pudieron liberarse de los moros trataron de expulsar de España a los nuevos invasores. Esta vez la guerra no duró ocho reinados, sino ocho siglos: mucho tiempo, el suficiente para fragmentar España. Pero durante todo aquel tiempo, nadie aceptó como definitiva la presencia de los invasores musulmanes en España, ni siquiera los que les tenían por vasallos y recibían sus tributos. Es más: como la invasión musulmana fue una conquista de España por extranjeros, los españoles de todos los tiempos han llamado siempre Reconquista a todo el período que duró la guerra con los invasores que la habían conquistado y sometido. Desde el principio, los mozárabes, cristianos que mantenían su cultura y su religión en Al-Andalus, y los que se liberaban del dominio islámico, suspiraban por "la pérdida de España" a manos de los invasores extranjeros, producida por la traición de quienes les invitaron a invadirla y les apoyaron en la batalla de Guadalete pasándose a su bando.

En ese dilatado espacio de tiempo hubo momentos en que la lucha decayó por diversas causas; pero eso no implica ni aceptación del hecho ni "convivencia". Para los musulmanes o andalusíes, España era no sólo una conquista más del Islam en la que éste no se detenía: pretendían conquistar el resto de Europa, pero fueron frenados por los francos de Carlos Martel en Poitiers (año 732) y más adelante por normandos, franceses y otros italianos en Sicilia y Cerdeña. Simultáneamente, en el este de Europa los bizantinos contuvieron durante siglos la invasión islámica de los turcos otomanos, hasta la caída de Constantinopla en 1453. Para los españoles de cualquiera de los núcleos cristianos de resistencia al Islam que aquí aparecieron, y que a lo largo del tiempo se convertirían en los reinos cristianos, la presencia islámica nunca fue aceptada y siempre rechazada. Éste era el sentido del título que usaba algunas veces Alfonso VI (1072-1109): Imperator totius Hispaniae; y cuando a partir del siglo XII se sustituya la idea imperial o gótica por la fórmula "los cinco reinos de España", se referirá a los reinos cristianos de León, Castilla, Aragón-Cataluña, Navarra y Portugal, nunca a un musulmán.

Definir aquella situación con el término "convivencia" es una estupidez o una falsedad. Sobre esa cuestión no hay duda posible; ya el historiador belga Henri Pirenne decía que el hecho capital de la Edad Media es el conflicto cristiano-árabe. La relación entre ambos, árabes y cristianos, no era de convivencia, sino de conflicto. Es más: la intolerancia musulmana para con los cristianos les produjo auténtica discriminación e incluso martirio en Al-Andalus, a pesar de pagar su impuesto para conservar su religión; finalmente, en 1126 los almorávides deportaron a Marruecos a todos los mozárabes (los cristianos que aún quedaban en Al-Andalus). Y lo mismo ocurrió con los judíos, que al principio disfrutaron de un trato tan excepcionalmente favorable que parecían un Estado mosaico dentro de Al-Andalus, pero que terminaron siendo perseguidos por almorávides (que también les deportaron a Marruecos; así fue desterrado Maimónides) y almohades, fanáticos islamistas que recordaban el furor de Mahoma contra los judíos o israelitas de Nadhir, Koraida y Khaibar recogido en su Corán: "Seguro que hallarás en los judíos y en los idólatras los hombres más violentos contra los verdaderos creyentes".

La guerra de los españoles cristianos contra los andalusíes islámicos era tan fuerte que éstos tuvieron que pedir ayuda a sus hermanos musulmanes de África para evitar ser absorbidos por los cristianos. Tras la toma de Toledo por el castellano-leonés Alfonso VI (1085), los andalusíes llamaron a los almorávides (1090-1144) y a los almohades (1150-1223): éstos, en su eficaz lucha contra nuestros antepasados "infieles", dejaron los campos de batalla cubiertos de muertos... entre los que se encontraban algunos de sus hermanos musulmanes andalusíes que no habían sido suficientemente fieles al Corán. El lema almohade era "Islam o muerte": no hay, pues, que extrañarse ni escandalizarse de que, por aquellas mismas fechas, los cruzados hicieran exactamente igual en Tierra Santa.

José L. Martínez Sanz: "El Mito de la 'España de las Tres Culturas'".

sábado, 24 de octubre de 2009

BASES PSEUDOINTELECTUALES DEL MITO DE LAS TRES CULTURAS - III

Juan Goytisolo, propagandista de las Tres Culturas


Seguimos ofreciendo la continuación del artículo "El mito de la "España de las tres culturas"", de José Luis Martínez Sanz.
"La invasión musulmana en España provocó varias realizaciones: fuga casi general de la nobleza goda y del alto clero, traición y alzamientos por parte de los judíos, pasividad de las clases serviles, abandono en masa de algunas ciudades y resistencia de pocas, que unas obtuvieron conciertos y otras cayeron bajo la dura ley de la conquista (...) Por de pronto, los españoles sometidos desaparecen de la Historia"

(Manuel Gómez-Moreno, "Ideas sobre historia, cultura y arte", Retazos, CSIC, Madrid, 1970, p. 53.)


UN ERROR DE PRINCIPIO

Si examinamos uno por uno los argumentos de los triculturalistas, encontramos rápidamente su primer error grave: se olvidan de los nueve primeros siglos de la existencia de España como unidad sociopolítica. Para ellos no existe la España hispanorromana (218 a.C-456 d.C.), aquella Hispania que llegó a estar dividida en 6 provincias o circunscripciones, pero que supuso la fusión de celtas, iberos y celtíberos con los romanos, todos con una única cultura y una única religión, primero pagana y luego cristiana. Podrían decir que España (Hispania) no era una unidad políticamente independiente, pero tampoco lo eran los griegos de la época clásica y sólo un loco se atrevería a poner en duda que constituían una única cultura.

Por el contrario, sí era una unidad políticamente independiente la España visigoda (141/456-711): aquellos germanos llegaron a la península enviados por Roma a luchar contra suevos, vándalos y alanos, y se entremezclaron con los hispanorromanos mediante matrimonios. Más tarde, tras el III Concilio de Toledo (en el año 589), la unidad religiosa en la fe católica de los hispanorromanos produjo la fusión total, formando una unidad política social y cultural. Se puede decir, con Ramos-Oliveira, que la España visigoda duró menos de trescientos años, pero fue un período de intensa unificación.

Olvidar tantos siglos de nuestra memoria histórica es estúpido; pero mentir para que nosotros los olvidemos, es una canallada y un crimen o genocidio cultural. No es admisible científicamente, por ejemplo, que alguien haga una relación "visigodo-germánico-Hitler" que le produzca repelús, pues es algo que está fuera de lugar y es falso en sí mismo. Guste o no, España tiene unas claras aportaciones étnicas y culturales romana y germánica que la asemejan desde entonces a todos los demás pueblos europeos. Y esa parte de la historia y de la cultura española no puede olvidarse, porque dejaría de explicar todo lo que vino después y lo que ahora somos.

Ese tiempo presuntamente idílico en el que -dicen- convivieron en paz y armonía las tres culturas es un invento o fantasía de gentes bien intencionadas, como el escritor Juan Goytisolo, o de tendenciosos que buscan ladina e interesadamente tergiversar nuestra historia. A los primeros ya les contestó acertadamente el escritor Carlos Semprún Maura; a los segundos, conviene recordarles lo que ya en 1913 escribía el gran maestro Gómez-Moreno: "La invasión musulmana en España provocó varias realizaciones: fuga casi general de la nobleza goda y del alto clero, traición y alzamientos por parte de los judíos, pasividad de las clases serviles, abandono en masa de algunas ciudades y resistencia de pocas, que unas obtuvieron conciertos y otras cayeron bajo la dura ley de la conquista (...) Por de pronto, los españoles sometidos desaparecen de la Historia". Y es que una guerra es siempre una guerra, aunque haya momentos en que el ardor bélico disminuya, o instantes en que se llegue a la confraternización (o al colaboracionismo, como ocurrió en la Francia de 1941), pero toda guerra implica muertes, odios y violencia, no convivencia. Para mayor precisión, y fijándonos en algo reciente que todos nosotros hemos vivido, recuérdese que no es lo mismo convivencia que coexistencia: por eso se llamó "coexistencia pacífica" a lo que se dió entre el mundo occidental y el mundo comunista en el período 1962-1989.

José Luis Martínez Sanz, "El mito de la 'España de las tres culturas'"